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OPOSICIONES
Reflexiones sobre la reserva
a minusválidos

Como sabeís, la reserva de puestos de trabajo para minusválidos tiene su reflejo en la Administración en forma de reserva de plazas cada vez que se convocan oposiciones. La medida se recoge, con carácter general, en la Ley 30/84 de Medidas para la Reforma de la Función Pública, norma básica para los funcionarios de la Administración del Estado. Y así, su Disposición Adicional 19ª dice:

"En las ofertas de empleo público se reservará un cupo no inferior al 3 % de las vacantes para ser cubiertas entre personas con discapacidad de grado mayor ó igual al 33 %, de modo que progresivamente se alcance el 2 % de los efectivos totales de la Administración del Estado, siempre que superen las pruebas selectivas, ..."

Y en un sentido muy similar se regula también la reserva de plazas que, en las distintas convocatorias, facilita la promoción interna del personal. A simple vista, da la impresión de que son reservas parecidas. Pero nada más lejos de la realidad.

¿Qué significa "reservar el 3 % de las vacantes para ser cubiertas por personas con discapacidad, siempre que superen las pruebas selectivas"?. Para mí significa lo siguiente: imaginemos que se convocan 100 plazas para un cuerpo concreto, en una Administración determinada. Habría que reservar 3 plazas para que compitiesen por ellas los aspirantes que acreditasen su condición de minusválidos y, además, optasen por esa reserva. Y se quedarían con las 3 plazas las personas con las mejores puntuaciones, siempre que superasen las pruebas, es decir, siempre que obtuviesen 5 puntos sobre 10 ó 50 sobre 100.

¿Cómo se desarrollan las pruebas cuando se trata de facilitar la promoción interna del personal? Exactamente así.

¿Cómo se desarrollan cuando hablamos de la reserva de plazas para minusválidos? Bueno, yo puedo hablar de mi experiencia, que es la que mejor conozco. Desde 1991 a 1994 pude presentarme a las 2 convocatorias que hizo la Junta de Andalucía para cubrir vacantes en el Cuerpo Superior de Administradores Generales. En las 2 ocasiones el procedimiento fué el mismo: se convocan x plazas, se reserva el 3 %, relleno mi solicitud indicando, en el casillero correspondiente, que deseo que se me incorpore dentro de esa reserva. Pero, a la hora de la verdad, los ejercicios que tengo que realizar son los mismos que realizan los aspirantes por el turno libre, los hago con ellos, se me corrige conjuntamente (de forma anónima, por supuesto, para preservar la independencia del Tribunal) y se me aplica su mismo baremo. Si, una vez aparecidas sus listas de aprobados, no estoy incluido en ellas, puedo considerarme suspendido. Conclusión: la reserva se ha convertido en una pantomima, simplemente no existe.

La convocatoria del 94 fué especialmente cruel en este sentido. LLevaban 3 años sin convocar. Cientos de aspirantes nos habíamos pasado tanto tiempo preparando aquello que el nivel era altísimo. ¿Qué ocurrió? Pues que, por ejemplo, ante un cuestionario test de 100 preguntas, el aprobado no estaba en 50. El Tribunal puede decidir perfectamente que pasarán a la siguiente ronda sólo los que acierten 90 ó más preguntas.

¿Por qué hay tanta diferencia de trato entre la reserva de la promoción interna y la de minusválidos? Creo que la razón está en la presencia de los representantes sindicales del personal en estos procesos de selección, velando por el cumplimiento escrupuloso de las normas.

¿Quien vela para que la reserva de puestos a minusválidos se haga efectiva en estos procesos selectivos? Nadie. Tenemos organizaciones a nivel autonómico que podrían, a mi juicio, actuar como representantes del colectivo. Me refiero a la CAMF (Confederación Andaluza de Minusválidos Físicos).

No se si el proceso selectivo se desarrolla del mismo modo en oposiciones a la Administración del Estado ó de otras Comunidades Autónomas.

Creo que la Junta amenaza ahora con una nueva convocatoria. Y mucho me temo que si no hacemos algo, se repetirá la pantomima de la reserva. Hay una norma que está interpretándose de forma incorrecta, al menos en algunos sitios, y si yo hubiese sabido en 1991 que estas oposiciones se desarrollaban así, no hubiese perdido tanto tiempo. Sinceramente, me siento estafado.

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